Proyecto PRI · Facultad de Ciencias Sociales, UBA · En curso
¿Cuáles son los desafíos políticos de los nuevos progresismos en América Latina?
Análisis de los casos: Perú, Bolivia, Chile, México, Colombia y Brasil. Dirección: Ariel Goldstein.
Los resultados y la actualización del proyecto se presentaron bajo el título «Nuevos progresismos y gobernabilidad en América Latina. Desafíos políticos en un contexto global inestable» (exponen Ignacio Ruiz y Florencia Tursi Colombo).
Punto de partida
El proyecto parte de pensar la segunda ola de gobiernos de izquierda o progresistas en la región. Este ciclo no es una mera repetición del «giro a la izquierda» de comienzos del siglo XXI: los triunfos de AMLO (y luego Claudia Sheinbaum) en México, Gustavo Petro en Colombia, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Luis Arce en Bolivia y el retorno de Lula da Silva en Brasil se producen en un mapa político y socioeconómico profundamente modificado y hostil.
| Primera ola (2002–2014) | Segunda ola (2018–2026) |
|---|---|
| Bonanza de las commodities: recursos fiscales expansivos que financiaron la redistribución. | Restricción fiscal y deuda: escasez de recursos, inflación pospandemia y estrechez presupuestaria. |
| Consenso posneoliberal: integración regional autónoma (UNASUR, CELAC). | Fragmentación institucional: congresos adversos o divididos que bloquean reformas. |
| Liderazgos fuertes con amplias mayorías parlamentarias y movilización popular. | «Empate hegemónico»: gobernabilidad negociada sin capacidad de refundar el orden socioeconómico. |
Condicionantes estructurales
- Fin del viento de cola y ajuste fiscal: agotamiento de recursos, endeudamiento pospandemia e inflación.
- Geopolítica volátil: la disputa entre Estados Unidos y China y la reconfiguración de la diplomacia norteamericana («Trump 2.0»).
- Fragmentación parlamentaria: falta de mayorías legislativas propias en casi todos los casos (salvo México), que obliga a pactos pragmáticos.
- Desafección ciudadana: pérdida de legitimidad de las instituciones representativas y predominio del «voto castigo».
Debates teóricos
Dos textos articularon las discusiones del equipo: «¿Cómo se organiza el descontento en América Latina?», de Gabriel Kessler y Gabriel Vommaro (Nueva Sociedad, 2024), y «La democracia como agravio», de Álvaro García Linera (2024). El primero aporta una cartografía sociológica de las mediaciones y canales que adopta el descontento; el segundo, una clave político-filosófica sobre las raíces del malestar democrático: cuando la democracia se separa de la democratización de las condiciones materiales de vida, la experiencia democrática muta de promesa de emancipación en vivencia de agravio.
Cruzando ambas perspectivas, el equipo elaboró un marco de lectura que conecta la causa socioestructural (el agravio) con la forma sociopolítica (la organización del descontento): cuando el agravio no encuentra un proyecto transformador que le dé horizonte, la energía social se dispersa y puede ser encauzada por respuestas punitivas o antiinstitucionales.
Análisis de casos
- Continuidad hegemónica (México): la transición de AMLO a Claudia Sheinbaum consolidó la mayoría parlamentaria y la cohesión interna.
- Gobernabilidad negociada y moderación (Brasil y Chile): gobiernos acorralados por legislativos dominados por la derecha, con un margen de acción que viró del reformismo estructural a la gestión pragmática.
- Bloqueo, ruptura y crisis de gobernabilidad (Colombia, Bolivia y Perú): bloqueo institucional de reformas, fractura interna del movimiento popular y fragmentación extrema del sistema político.
Conclusión provisoria
Los progresismos actuales no están logrando refundar el modelo de desarrollo; más bien actúan como administradores de la crisis.
La disputa por la hegemonía en América Latina no se resuelve a favor de un bloque definitivo. Los progresismos actuales no están logrando refundar el modelo de desarrollo; más bien actúan como administradores de la crisis en contextos de alta restricción fiscal y polarización. Su capacidad de supervivencia dependerá de si logran recomponer el vínculo con los sectores populares desafectados frente al avance de las derechas radicalizadas.
