El grupo

El Grupo de Investigación Hegemonía Latinoamericana es un espacio de formación, docencia e investigación conformado por estudiantes y graduados de las ciencias sociales, que busca contribuir a la consolidación del campo de estudios en política latinoamericana, caribeña, integración regional y periferias globales.

Integrantes del grupo
Integrantes del grupo de investigación.

Desde su conformación, el Grupo ha venido realizando un aporte interdisciplinario, riguroso y comprometido al conocimiento y conceptualización de los procesos políticos de nuestra región, a través de distintas iniciativas: Cátedra Toer de Política Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires; Revista Política Latinoamericana, Red Sur de Estudios Políticos Latinoamericanos y Caribeños; publicación de libros, artículos y análisis de coyuntura, participación en jornadas y congresos nacionales e internacionales; y organización de cursos, seminarios y actividades.

Dirigido por Mario Toer y codirigido por Pablo Martínez Sameck, tiene sede en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (FSOC-UBA).

Qué hacemos

  • Proyectos de investigación UBACyT desde 2004 y, actualmente, el proyecto PRI «Nuevos progresismos y gobernabilidad».
  • La Revista Política Latinoamericana (2015–2020).
  • El Observatorio de Política Latinoamericana y Periferias Emergentes (OPLE).
  • La Red Sur de Estudios Políticos Latinoamericanos y Caribeños.
  • Libros, artículos y análisis de coyuntura; jornadas, congresos, cursos y seminarios.
  • La cátedra de Política Latinoamericana de la Carrera de Ciencia Política (FSOC-UBA).

La región se encuentra ante un «punto de inflexión», en el que la continuidad del giro político aparece seriamente cuestionada, pero no definida.

Presentación de la Red Sur, 2016

Por qué América Latina, por qué hegemonía

En las últimas décadas, distintos acontecimientos han transformado sustantivamente el orden mundial constituido tras el fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética. El declive relativo del poder de los Estados Unidos, la expansión de la crisis económica internacional, la proliferación de conflictos bélicos en diversos territorios, la pérdida de legitimidad de los organismos internacionales, así como la emergencia de nuevos actores de orden global y el surgimiento de una periferia en el seno de las potencias del capitalismo central (Grecia, España, Portugal e Irlanda en el caso de la Unión Europea) dan cuenta de una profunda reconfiguración de las relaciones mundiales de poder y de la progresiva conformación de un escenario global multipolar. América Latina y el Caribe no ha quedado al margen de estos procesos, sino que por el contrario, ha sido también protagonista en la recomposición del Sur global como espacio relevante en el escenario internacional.

Tras haber sido laboratorio de aplicación de políticas neoliberales en tiempos del “Consenso de Washington”, la región atraviesa en los comienzos del siglo XXI, un “cambio de época” caracterizado por el ascenso de gobiernos populares que han fortalecido el rol de los Estados nacionales y de los esquemas de integración, ampliado las prácticas democráticas e incorporado derechos esenciales para las mayorías. No obstante, habiendo transcurrido más de una década de iniciado el ciclo político de gobiernos populares en la región, los recientes triunfos electorales de Cambiemos en las elecciones presidenciales argentinas, de la Mesa de Unidad Democrática en las parlamentarias venezolanas y del No a la reforma constitucional en el referéndum de Bolivia, sumado a las persistentes dificultades que atraviesa el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, han dado lugar a la emergencia de distintos análisis, que dan cuenta de esta reconfiguración del escenario político como un supuesto “fin de ciclo” del denominado “giro a la izquierda” en la región. Estos estudios, si bien expresan las nuevas condiciones del momento político regional, soslayan la continuidad de gran parte de estos gobiernos populares (que enfrentan a su vez sus propios dilemas o “tensiones creativas”), al mismo tiempo que evaden la reflexión sobre la continuidad de estos procesos trascendiendo el mero ejercicio del gobierno y la administración, evaluando los avances y retrocesos en términos globales.

La región, entonces, se encuentra más bien ante un “punto de inflexión”, en el que la continuidad del giro político aparece ya seriamente cuestionada, pero no definida, ante la conjunción de elementos y dinámicas globales, regionales y locales.

En esta coyuntura crítica se dan cita tanto los efectos sobre las economías de la región de las transformaciones, aún en curso, del patrón de acumulación del capitalismo global tras la crisis que estalló en 2008, la avanzada de una integración de tipo librecambista con la que Estados Unidos intenta recuperar la iniciativa en la región, y la aparición de nuevas demandas en el seno del campo popular, las cuales han intentado ser articuladas, con distintos grados de efectividad, por las fuerzas políticas de derecha.

En este contexto, resulta evidente la pertinencia de un mayor impulso al campo de los estudios en política internacional, tanto en relación a la formación y discusión teórica como a la formulación de políticas y la aplicación práctica de los conocimientos sobre los procesos y fenómenos que se desarrollan en el ámbito de las relaciones internacionales.

Texto de presentación de la Red Sur (2016).